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Entrevista con George Pehlivanian
Maestro Pehlivanian vuelve al Auditorio Nacional con Excelentia

1-Creo que usted salió con su familia de Beirut en 1975. Sus padres eran músicos y para entonces, si mi información no es incorrecta, usted ya estudiaba violín y piano. Qué recuerda usted de aquello; retrotráigase a entonces y háblenos de aquel niño de 11 años que estudiaba música mientras caían las bombas...

Mi infancia en Beirut . Escuché incontables clases de canto y recitales en casa, y viajé acompañando a mi madre en las giras por el medio oriente y en ocasiones por Europa. Ya estaba familiarizado con la Accademia Chiggiana de Siena porque mi madre había asistido a numerosos cursos de verano allí con grandes pedagogos del canto. Mi infancia estuve siempre llena de música. Me lo pasaba muy bien en mis clases de violín y de piano, especialmente cuando gané el Concurso Nacional de Música en el Líbano cuando tenía 9 años: fue muy divertido! Me invitaron a tocar en el Palacio Presidencial y me dieron trofeos; la vida era una verdadera aventura. Beirut era una ciudad preciosa, la cocina libanesa, algo extraordinario y teníamos las playas y las montañas separadas apenas por 30 minutos. Te puedes imaginar el shock que supuso el que de repente nos viéramos atrapados por una guerra civil. Nuestros barrios bombardeados con frecuencia hasta tal punto que una vez estuve a punto de morir mientras dormía en mi cuarto. Una bomba había sido lanzada a nuestros apartamentos y explotó a sólo dos metros de mi habitación en el piso de arriba. Mi vida podría haber acabado en un instante y nunca habría tenido la oportunidad de ser quién soy y de disfrutar de mi carrera, de mi encantadora familia y viajando por todo el mundo. Uno sólo puede apreciar el regalo que supone la vida y lo maravillosa que es cuando ha estado a punto de perderlo todo.

2- Ya en Los Ángeles creo que recibió clases de dirección orquestal con Pierre Boulez, y Lorin Maazel. ¿Recuerda cuándo se dio cuenta de que quería cambiar el violín por la batuta? ¿Cuánto tiempo trabajó con cada uno de esos dos maestros? ¿Qué recuerda de cada uno de ellos?

Después de que nos mudáramos todos a Los Ángeles me pasé a la dirección gracias a Lorin Maazel. Dirigí para él en Pittsburgh cuando tenía 25 años como premio por haber ganada un concurso. Después de verme dirigir la Sinfonía de Cesar Franck me dijo que el cielo era mi límite y que debía dedicarme a la dirección y no continuar con el violín, como él mismo había hecho cuando tenía mi edad. Y, sabes? Tenía razón. Sólo dos años después gané el Gran Premio del Concurso Internacional de Besançon en Francia y mi carrera empezó ahí. Hace poco cené con el Maestro Maazel en Liubliana y le agradecí que hace 20 años me hubiera animado y dado esperanzo cuando era aún un joven director. Me enseñó como conocer y estudiar una partitura y me proporcionó una sólida base en cuanto a la técnica de la batuta. Después de Maazel, estudié con Ferdinand Leitner en la Accademia Chiggiana con beca completa durante dos veranos. Leitner venía de la vieja escuela de los maestros de capilla, con mucha experiencia en ópera, y que aportó autocontrol y disciplina a mi manera de dirigir. Me ayudó a administrar mi energía y aprender a canalizarla para poder expresar lo que sentía de una manera más efectiva. Por último, fui seleccionado por Pierre Boulez para estudiar y trabajar con él en Canadá. Boulez ha sido el hombre más amable y generoso con el que he tenido el honor de estar. Me invitó a viajar por todo el mundo y aprender de él. Le estoy agradecido por inculcarme el amor y el conocimiento para dirigir la música del siglo XX y XXI. Después de estudiar con Boulez, nada fue imposible de dirigir para mí; tenía la capacidad y el conocimiento necesarios para enfrentarme a las partituras más complicadas con total confianza y seguridad. A estos tres Maestros, yo los llamo mi Sagrada Trinidad. Me realicé gracias a ellos tres.

3-¿Nos podía hablar de su paso por la Accademia Musicale Chigiana? ¿Es cierto que cuando uno esta allí se siente abrumado por el  peso de la historia de una institución por la que han pasados tantos compositores e intérpretes fundamentales? Allí conoció a Ferrara y recibió clses de Ferdinand Leitner, ¿no?

La Accademia Chiggiana fue como una casa para mí. Crecí allí desde que tenía 4 cuatros cuando mi madre asistía cada verano a las clases de Ginnobechi y Favaretto. Cuando con 20 años volví, como la segunda generación “chiggianista”, sentí que volvía a casa! Todo me traía recuerdas de mi niñez. Crecí muy rápido en esta atmósfera mágica con las enseñanzas de Leitner.

4- Antes de cumplir los 30 años usted ganó el Gran Premio de Besançon, para directores de orquesta, engrosando la lista de los Ozawa, López Cobos, Rhabari o Cambreling...  Se habló mucho del “primer norteamericano” que lograba el premio ¿Aquello fue el espaldarazo definitivo a su carrera?  

Absolutamente! Con 27 años fui el primer ganador norteamericano. Recuerdo que en la tarde la final, hacía frío y llovía. Tenía agujeros en los zapatos porque no tenía suficiente dinero para comprar unos zapatos de concierto nuevos, y mis calcetines estaban mojados. En el peor momento de mi vida, lo mejor llegó. Ya sabes que dicen que el momento más oscuro de la noche es justo antes de que el sol aparezca. Pues bien, el sol definitivamente apareció y me llegaron invitaciones de diferentes orquestas a través de los directores que estaban en la sala durante la final. De hecho, sigo dirigiendo como Principal Director Invitado a la primera orquesta alemana que me invitó a dirigir tres meses después de que ganara. He estado con ellos desde 1991! Me encanta volver cada año, me hace recordar mis raíces y cómo empecé mi carrera. Muchos de los músicos se han convertido en buenos amigos y me hace feliz verles de nuevo. Gracias a ellos, nunca he olvidado como empezó todo, y la experiencia de haber estado con ellos hasta ahora me hace ser humilde y generoso en la vida.

5-¿Se considera usted más un director sinfónico que un director de ópera? Se lo digo porque de usted yo conozco sobre todo su faceta sinfónica, pero sé que ha dirigido bastante ópera ¿Cuánto tiempo lleva como director principal invitado en Cagliari?

Crecí en la orquesta. Cuando tenía 11 años ocupé la posición de concertino en la Long Beach All District Unified School District (Distrito Escolar Unificado de Long Beach) y sólo lo dejé cuando decidí dedicarme completamente a la dirección. La orquesta era mi vida, y la ópera lo fue desde mucho antes. La influencia de mi madre como cantante lírica de coloratura había enriqueció mi infancia y me sumergió en el repertorio operístico. Dirijo habitualmente en teatros de ópera italianos. Mi debut fue en el Teatro San Carlo de Nápoles dirigiendo Otello! No podía haber empezado de mejor manera. Le siguieron numerosas producciones, todas ellas maravillosas, con Cavalleria Rusticana, Gianni Schicchi, La condenación de Fausto. En Cagliari dirigí también La dama de picas y Andrea Chénier. Ahora voy a la Opera de Israel para un memorable Barbero de Sevilla. La ópera siempre estará conmigo; somos inseparables.

6- Para el espectáculo operísticio, ¿podría establecer una jerarquía entre: cantantes, director de escena y director de foso?

Cada producción es diferente. Los aspectos musicales son mi responsabilidad y las decisiones se toman consecuentemente. Pero uno debería estar abierto tanto al diálogo y a la creatividad como a la originalidad. Maestros de escena como Giancarlo del Monaco son realmente profesionales. Le respeto, me respeta. Cuando le toca a él trabajar, yo no le molesto, y cuando yo necesito trabajar, él no interfiere en ningún aspecto. Grandes cantantes como Galuzin, Hrotovsky, Ceddolins y Ganassi tienen cada uno su personalidad y experiencia, y trabajo con cada uno de ellos de una manera. Cada cantante es individual, y se les debe tratar como tal. Cuando los cantantes confían en ti como director, la cosa va bien. Cuando trabajé con el conocido modisto Emanuel Ungaro, en seguida nos convertimos en buenos amigos. No se perdió ninguno de mis ensayos, siempre sentado detrás de mi en la primera fila y disfrutando de cada segundo de música. Cuando trabajo con personas así, la vida es un auténtico placer.

7- Usted tuvo una larga y fructífera relación con la Orquesta Nacional de España. De aquello salieron unos estupendos discos. ¿Guarda un buen recuerdo de esa relación?

Dirigí por primera vez a la ONE en 1996! Hace casi 15 años. Fue una gran experiencia para mí. La orquesta y yo nos llevamos bien desde el principio y el primer concierto dio paso a numerosas colaboraciones posteriores.  Todavía conservo buenos amigos en la orquesta. Creo que nuestro CD de Rodrigo fue el primer disco que la orquesta grababa en 25 años! Pasé grandes momentos con ellos. Recuerdo haber dirigido el Requiem de Verdi, Gurrelieder, Requiem Alemán, el estreno de Amerique de Varesse en España, tantas sinfonías y los más grandes solistas como Andre Watts, Vadim Repin, Joshua Bell, las hermanas Labecque…Mis dos hijos dirigieron a la orquesta. Mi hijo tenía 4 meses y mi hija 8 cuando les subí al podio conmigo para presentarlos a la orquesta, que nos recibieron con alegría, y puse la batuta en sus pequeñas manos para dirigir conmigo. Todavía conservo fotos de ello en mi casa de París. Una relación inolvidable con ellos. Les echo de menos pero sigo sus éxitos regularmente.

8- Usted ha dirigido mucho a la Orquesta Filarmónica de Israel. ¿Cree que el conflicto árabe-israelí está de alguna manera lastrando el desarrollo musical de un país de donde salen músicos hasta de debajo de las piedras?

Desde que sustituí a Wolfgang Sawallisch en 2002 en la Orquesta Filarmónica de Israel, nuestra relación ha sido como una historia de amor. He ofrecido cerca de 100 conciertos con la IPO, realizado giras y nunca he rechazado una invitación, especialmente cuando ningún director quería ir a Israel durante la Guerra del Golfo excepto Zubin y yo. Recuerdo que mi mujer estaba en avanzado estado de gestación cuando la orquesta me llamó para sustituir a un conocido director que había eludido ir por el miedo a la intensificación de la guerra. Cuando salí hacia el aeropuerto me despedí de mi mujer que estaba a punto de dar a luz. Fue uno de los momentos más difíciles que he tenido que afrontar. Pero mi fe en la música y su uso como herramienta para poder unir diferencias en las culturas y religiones era más fuerte, y por eso fui a Israel. Tenemos que vivir aceptando que cada uno tiene derecho de vivir en paz y harmonía con ellos mismos y sus vecinos. No hay mejor arma para hacer realidad nuestros sueños que la música.

9-Orquestas alemanas, orquestas americanas, orquestas británicas, orquestas austríacas...Usted ha dirigido a las mejores en todos los lugares. ¿Podría establecer las más notables diferencias existentes en sus maneras de aproximarse a la música?. ¿Hay alguna agrupación con la que haya sentido una química especial?

Durante muchos años de experiencias y viajes, he llegado a la conclusión de que cada orquesta es diferente a las demás. Incluso si diriges dos orquestas en el mismo país, le trato de manera individualizada. Por supuesto, uno puedo decir que las orquestas norteamericanas son muy profesionales y precisas, con gran sonido y afinación impecable, y que las grandes orquestas europeas no sólo tienen una técnica excelente sino que tocan con una gran tradición y espíritu que en algunos casos llegó de la mano de directores- compositores tales como Mendelssohn o Mahler. Pero trato de no generalizar, y siempre buscar el sonido particular que cada orquesta puede producir en el repertorio específico que trabajo con ellos. De esta manera cada encuentro se mantiene vivo, lleno de energía y misterioso en modo alguno: el no saber cómo va a ser hasta el primer ensayo, lo que realmente va a suceder en esa orquesta en particular, en esa ciudad y con ese repertorio! Uno debe de huir de la rutina diaria y crear una atmósfera especial cada vez que se produce ese contacto entre el director y la orquesta. Eso es lo que creo.

10-Usted, que ha recorrido medio mundo dirigiendo a las más grandes orquestas. ¿Dónde cree que se profundiza más en materia de interpretación musical, en la “vieja” Europa, en EE.UU, en Japòn o en algún país emergente

La orquesta más importante para mí es la orquesta con la que trabajo en cada momento. Me entrego totalmente a la orquesta a la que dirijo.

11- En el año que comienza ahora le vamos a ecuchar varias veces en España, concretamente dentro de la programación de ese interesante proyecto llamado Excelentia. ¿Qué opina del proyecto? ¿Le tratan bien ahí?

Cuando el Presidente de la Fundación Excelentia me invitó a trabajar con la Orquesta Filarmónica Excelentia, vi  en ello la oportunidad de juntar a los mejores músicos españoles en Madrid para crear música del más alto nivel. La ventaja de tener una orquesta privada hoy en día es un lujo. Creo en este proyecto y me he comprometido con ellos durante este año y ver cómo van las cosas. Me siento muy cómodo en Madrid; conozco bien la ciudad, y conozco personalmente los mejores músicos que han trabajado conmigo en las diferentes orquestas en España y es posible que tengamos la oportunidad de reunirlos a todos bajo el techo del extraordinario Auditorio Nacional que es como mi segunda casa. Estoy deseando volver a ver al público de este magnífico auditorio después de tantos años de ausencia.

12- Hará tres programas con la misma orquesta, la de la casa, y parece que es muy interesante, pues puede así trabajar aspectos técnicos para la formación y avance artístico del conjunto, la Orquesta Excelentia...

Después de ser Director Musical durante tantos años se aprende a programar diferentes repertorios para poder desarrollar un sonido particular en una orquesta. Para los tres primeros conciertos he elegido obras a las que tengo mucho cariño y quiero compartirlas con la orquesta y con el público.

13- Hará un programa ruso, otro francés y un tercero con clasicismo (Mozart y Beethoven) y una obra española. ¿Por qué  estos programas?

Dado que sólo tenemos tres programas, y no los 12 o 16 que normalmente suele tener un director musical en una orquesta, decidí tocar lo más característico de los periodos tradicionales: ruso, alemán y francés. El proyecto de hacer la obra de Guridi “Así cantan los chicos” es muy especial para mí. Desde 2006 he creado coros de niños en Europa y para 2010 habré creado el coro de niños franco- español y que participará en el concierto de Mayo de 2010. Hay más proyectos en los que estoy involucrado, y estaré encantado de compartirlos cuando llegue el momento.

14- Echo de menos la presencia de Brahms, Stravinsky y Boulez, reconocidas especialidades suyas (aunque me encanta que le dirija a Leticia Moreno el primero de Shostakovich, otro de sus autores favoritos). ¿Quizá más adelante?   

Me conoces muy bien !Adoro estos compositores y los programaremos tan pronto como mis planes me lo permitan!

15- Cuáles son sus proyectos más inmediatos?  ¿Desea añadir algo más?

Tengo muchos proyectos para el futuro, pero de momento déjame decir que estoy encantado de volver al Auditorio Nacional, que ha sido como mi segunda casa durante tantos años. Espero poder continuar haciendo estupenda música en este auditorio y ver a su público tan maravilloso otra vez. Un abrazo muy fuerte a todos 

 

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